martes, 1 de octubre de 2013

KARMA y DIOS...


"LEYES Y JUECES & KARMA Y DIOS"
He intentado escribir esta entrada desde el desprendimiento conceptual, desvestido de prejuicios y abierto al análisis impersonal. 
Si escribo como sacerdote cristiano me posiciono en una orilla del mismo río por el que navegamos todos los seres humanos, pero me separo “del otro” que no piensa como yo. 
Si reflexiono como practicante budista observo al sacerdote desde “la otra orilla”, alejado de sus conceptos porque “no son los míos”. 
Somos banales entidades ilusorias, similares a los dos hemisferios cerebrales, tan separados pero tan unidos, que crean juntos una mayor complejidad a los agregados (“skandhas”) que conforman un “Yo” que se universaliza creándose a sí mismo. 
Los hombres materializamos las leyes humanas, que son directrices normativas que sancionamos y hacemos aplicar a través de otro hombre denominado “juez”, que está sometido a la misma “ley” que ha creado. 
Dios ha diseñado el “karma” para que el hombre, a través del libre albedrío, pueda comprender la “corrección” (que no castigo) de sus actos y merecimientos. De esta forma podemos conciliar “justicia”, “bondad” y “libertad”. 
Gálatas 6:7, dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” 
Lo importante es “amar al prójimo como a uno mismo”. 
Ya quedó bien claro en “Humanitas”:
“La diferencia entre el budismo y el cristianismo, en cuanto al problema de “lo Divino”, reside en el hecho de que Buda no se pronuncia sobre la existencia de Dios; guarda un respetuoso y magistral silencio. Para él son motivo de debates irresolubles que se alejan del objetivo final: 
“La liberación del sufrimiento”
Con todo, aún cuando el budismo no se fundamenta en el amor o existencia de Dios, nace del deseo de “eliminar el sufirmiento del mundo” y ayudar a los todos los seres a liberarse del samsara, creando de esta forma un amor desinteresado hacia el prójimo que sufre, en armonía con la caridad cristiana.
Partiendo de estas y otras convergencias entre el budismo y el cristianismo, me parece posible desarrollar maravillosas acciones que favorezcan la colaboración y el diálogo interreligioso, con el fin de aliviar el sufrimiento de los hombres.
No es tan importante lo que creas (ya seas budista, cristiano, judío, musulmán o ateo) sino las acciones que se unen más allá de los conceptos religiosos en un fin mismo y único fin universal; un fin, en definitiva, que trasciende las “nominaciones limitadoras" para hacernos “más despiertos y compasivos”.

3 comentarios:

Benjamin Bentham Cuartas dijo...

Me agotaron las filosofías, teologías y doctrinas. Sospecho que en sus momentos ni Cristo, Buda o Mahoma quisieron crear religión alguna; porque más que seguidores lo que buscaban eran practicantes.

Jayja para tí... dijo...

como si hubiese enviado a usted mis dudas y usted hubiera escrito eso para mi...existen en mi alma miles de sutilezas, armocia con muchas manifistestaciones y creencias, se entremezclan me confunden, no se si ando en el cmaino exacto, pero se algo, en todas, solo deseo amar al projimo y ser cada dia mejor...entonces me rspondo a menudo si, ando por el camino exacto...un saludo, jayja

Anónimo dijo...

a este mundo hemos venido para ser felices,y yo no se lo q los demas entenderan por esto,quizas pequeños momentos en los q somos conscientes del bienestar,de una grata compañia,de una hermosa novela,de no hacer nada,quedarse boquiabierto viendo un amanecer,y darse cuenta del momento.no pensar,respirar,fuera los miedos,como vienen se van,sin mas.saborear un trago en una fuente fresca,un paseo...mañana ya se vera.esa es mi religion o tal vez no,q mas da.