sábado, 9 de mayo de 2009

LA FALSA ILUSIÓN DE UN "YO"

Por lo general nos consideramos como una yo-entidad, identificando al cuerpo y la mente con el “yo” o creyendo que tenemos un “yo” o creyendo que tenemos un “yo” detrás de los mismos, en alguna forma misteriosa. Esto se toma como tan obvio que está mas allá de toda disputa. Y sin embargo, el Budismo sostiene que esta aparente presencia de un “ser” es una ilusión, un espejismo. Cuando observamos con cuidado no encontramos una personalidad, un “yo”, sino solamente cinco agregados, los cuales son insustanciales, sin ser inherente. Tal vez el argumento se aclare con el siguiente ejemplo. Supongamos que caminamos a lo largo de un camino campestre durante la noche; en un momento dado miramos hacia el suelo y repentinamente vemos una víbora; nos asustamos y apuntamos nuestra lámpara de mano hacia ella; miramos nuevamente y descubrimos que es sólo una cuerda...¡No hay tal víbora! De manera que concluímos que no hay una víbora. La cuerda pareció ser una víbora debido a que nuestra visión estaba obscurecida por la noche, debido a que no apuntamos propiamente nuestra luz. Como resultado de ver esa supuesta “víbora” nos llenamos de miedo y preocupación. Cuando encontramos que era sólo una cuerda, la apariencia de una víbora se disolvió; vimos la cuerda y nuestros temores, así mismo, se esfumaron. Nos tornamos felices y contentos, nos sentimos libres de peligro. Podemos comparar la cuerda con la personalidad, el complejo de los cinco agregados, y la víbora con la idea del “yo” o el ego. Debido a nuestra ignorancia no vemos a los cinco agregados tal como son, simplemente como cinco agregados. Los vemos como un “yo”, como un ego substancial, y mientras carezcamos de introspección directa, continuaremos tomando a los cinco agregados como “yo”, evaluando toda nuestra experiencia desde esa perspectiva, desde el punto de vista del apego al ego. Pero cuando desarrollamos sabiduría, podemos aplicar esa sabiduría hacia nuestra personalidad de la misma manera que aplicamos el haz luminoso sobre la cuerda, viendo entonces a la persona como un complejo de los cinco agregados, no como una personalidad, ni conteniendo una alma o entidad substancial y perdurable. En el marco del budismo, los cinco agregados son los procesos en que se clasifica toda la experiencia individual de cada persona. En ellos no existe un sí-mismo (alma o esencia de la persona). En vez de ello el individuo es visto como un complejo cuerpo-mente, el cual existe por un flujo de procesos interdependientes o dharmas (las unidades básicas de un fenómeno, escrito en minúsculas para diferenciarlos del Dharma con mayúscula, las enseñanzas o la ley natural).
Estos agregados o agrupación de dharmas se llaman skandha (en idioma sánscrito) y khandha (en pāḷí). Son:
Forma y cuerpo (rūpa): incluye no solo el cuerpo en sí, sino además la propia imagen que la persona se hace de éste.
Sentimientos y sensaciones (vedanā): son los datos (o información pura) que se reciben a través de los cinco sentidos y también a través de la mente. Pueden ser agradables, dolorosos o neutros.
Percepción y memoria (en sánscrito sangñā, en pāḷi saññā): es el registro que se hace de esos estímulos sensoriales puros que la persona convierte en objetos reconocibles y distinguibles. Los pensamientos e ideas también se consideran objetos.
Estados mentales (en sánscrito samskāra, en pāḷi sankhāra): ‘confección, creación, formación, hacer’. Son los ‘impulsos de la voluntad’. Es la construcción de la representación o de la experiencia subjetiva del objeto percibido.
Conciencia (en sánscrito vigñāna, en pāḷi viññāna). Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La conciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya que existe un aferramiento a lo percibido como deseable, un rechazo contra lo no-deseable e indiferencia a lo neutro. Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar como esos objetos percibidos aparecerán.
Todos los cinco agregados son impermanentes e inestables. Por eso en ninguno de ellos se podrá encontrar la esencia del ser o del yo. El entrenamiento budista busca conseguir que el practicante llegue a darse cuenta de manera constante cómo opera este proceso. Esto constituye un cultivo (bhavana) de la mente del seguidor. La importancia que el budismo da a poder realizar la insustancialidad radica en la consideración que hace de que la satisfacción permanente es sólo alcanzable sin una constante aparición de expectativas o temores para o de este yo diferenciado del mundo.
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10 comentarios:

Ricardo Tribin dijo...

Mi muy querido Maestro Javier.

Tratas el tema del Yo dentro de una concepcion fascinante y explicas los dharmas que llamas skandha y khandha, con una claridad meridiana.

Un abrazo con inmensa admiracion y aprecio

JAVIER AKERMAN dijo...

Otro fuerte abrazo para ti, querido amigo Ricardo.

bahhia dijo...

Como siempre muy ilustrativo y para ser recordado hasta que lo integremos.

Un abrazo.

JAVIER AKERMAN dijo...

Gracias, Bahhia.
Un placer tu visita.
Un abrazo.

Lobita Esteparia dijo...

Estimado doctor, yo que ahora ando las filosofías occidentales a nivel bachillero, tendré que leerme más de una vez su articulo puesto que me ha resultado muy interesante. Un afectuoso saludo.

JAVIER AKERMAN dijo...

Me alegro Lobita Esteparia. Puedes preguntarme lo que necesites.
Un saludo cordial.

felipe dijo...

Al despertar en la mañana lo primero que aparece ,son los pensamientos ,que dan origen a la conciencia,la que a su vez dá origen al ego.
¿Donde estaba cuando dormia?

JAVIER AKERMAN dijo...

Cierto Felipe, una buena acotación.
Un saludo cordial.

Camilo dijo...

Sr. Akerman, nuevamente le agradezco su increíble explicación, logre entender todo muy bien (aunque tuve q leerlo muchas veces), este tema de la filosofía budista me interesa mucho, aunq recién empiezo a entenderlo. Me dedico a leer detenidamente su blog, ya q es muy explicativo en variados temas, muchos saludos.

JAVIER AKERMAN dijo...

Gracias Camilo, es muy grato contar con sus reflexiones.
Un abrazo cordial.