-“Si para continuar tu práctica espiritual necesitas casarte, hazlo entonces”.
-“Si no necesitas casarte para hacerlo, no te cases.”
Una vieja mujer iluminada permitió que un joven monje célibe ocupase una choza dentro de su propiedad proporcionándole dos comidas diarias. Pasados tres años decidió averiguar qué progresos había hecho el joven monje. Cuando su atractiva nieta la visitó, dijo a esta: Lleva hoy la comida al joven monje y rodéale con tus brazos. Luego le preguntas sonriendo dulcemente, ¿”cómo te hace sentir esto?” y después vuelve y relátame lo sucedido. El monje, según posteriormente contó la muchacha, rechazó su ofrecimiento sexual mostrando su seca represión. La anciana, tras oír a la muchacha, incendió la choza.
¿Cual es vuestra opinión sobre este texto tradicional zen?