Estoy absolutamente convencido de la necesidad de acercar posiciones entre el budismo y el cristianismo en asuntos de vital importancia, como el de los Derechos Humanos, por ejemplo. Debemos caminar hacia un ecumenismo activo y tolerante, tratando de encontrar un equilibrio entre dichas acciones por el bien común y dejar a un lado las diferencias doctrinales, con el respeto a las confesiones religiosas implicadas en ello.
Otro asunto de altísima prioridad será el unir las voces para la salvación no solo de las “almas” sino de la propia tierra y concienciarse de las consecuencias del cambio climático. Sería una buena forma de “presionar” de forma pacífica pero firme a los gobiernos para que adopten medidas realistas y no meras promesas que nunca llegan a cumplirse. Y desde los púlpitos o templos budistas aconsejar y formar a los fieles en un modelo de consumo responsable y con el menor impacto medioambiental.
La siguiente noticia que vais a leer debería ser un precedente para otras acciones similares:
“Líderes de la Iglesia Católica, de otras denominaciones cristianas y del budismo llamaron al Gobierno y al Parlamento de Corea del Sur a unirse a la corriente abolicionista de la pena de muerte, pues se trata de una medida que no combate el crimen y que "no considera el carácter sagrado de la vida".
Los líderes religiosos firmaron el 26 de noviembre una declaración conjunta difundida por la Comunidad de San Egidio con ocasión de la 8º Jornada Mundial "Ciudad por la Vida, Ciudad contra la Pena de muerte", celebrada el 30 de noviembre.
Según la agencia Fides, el texto exhorta al Gobierno a dejar de hablar de una reanudación de las ejecuciones –que no se realizan desde hace doce años-, "y se comprometa más activamente para abolir la pena de muerte", y a la Asamblea Nacional, para que en la actual legislatura apruebe "la ley especial abolicionista que ya ha sido propuesta sucesivamente en las últimas tres legislaturas".
"Corea del Sur tiene que asumir un fuerte sentido de responsabilidad en la participación a tal corriente abolicionista de la comunidad internacional en cuanto país miembro del Consejo para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas", señala el texto, que recuerda que la pena de muerte no tiene ningún efecto sobre la prevención del crimen, tal como se quiere hacer creer.
Los firmantes indicaron que si bien los crímenes deben ser castigados severamente, "hace falta sin embargo el esfuerzo de la sociedad para prevenir los crímenes, y hace falta también ofrecer la posibilidad de una expiación sincera y un despertar de la propia conciencia a los que se manchen con un crimen violento".
Los representantes reafirmaron el carácter sagrado de la vida y señalaron que "toda vida llamada a existir sobre esta tierra es sagrada. La pena de muerte es para nosotros un ‘homicidio de estado’ que en nombre de la ley y la institución priva artificialmente un ser humano de su vida insustituible".
La declaración fue firmada por el Presidente de la Conferencia Episcopal de Corea, Mons. Peter Kang U-il; el Secretario General del Concilio Nacional de Iglesias de Corea, Rev. O-Seong Kwon; por el Buddhismo del Ven. Ji Kwan, (Presidente del orden Jogye) y por el Budismo Won del Rev. Seong-Taek Lee (Secretario general)”. (Fuente: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=27752)
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www.tantrayana.blogspot.com (“La compasión egoísta”).



