Un hombre estaba remando en su bote, corriente arriba, durante una mañana muy brumosa. De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba de forma tan directa hacia él que comenzó a gritar:
- “¡Cuidado!¡Cuidado!”, pero aún así, el bote le dio de lleno, y casi lo hizo naufragar.
El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona, para que se enterara de lo que pensaba de ella. En ese momento pudo observar el bote más de cerca. Fue precisamente allí donde se dio cuenta que estaba vacío.
Los Cinco Ejercicios de Concienciación ayudan a proteger tu cuerpo, tu mente, la familia y la sociedad. El Primer Ejercicio de Concienciación tiene por objeto proteger la vida de los seres humanos, los animales, los vegetales y los minerales.Proteger a otros seres equivales a protegernos a nosotros mismos. El propósito del segundo es evitar que los humanos exploten a otros seres vivos y la naturaleza. Es también la práctica de la generosidad. La finalidad del tercero es proteger a los niños y a los adultos de los abusos sexuales, para preservar la felicidad de los individuos y las familias. Demasiadas familias han sido rotas por una conducta sexual errónea. Cuando practicas el Tercer Ejercicio de Concienciación, te proteges a ti mismo y, al mismo tiempo, a las familias y las parejas. Ayudas a que otras personas se sientan a salvo. El Cuarto Ejercicio de Concienciación consiste en la práctica de escuchar atentamente y hablar con afecto. El Quinto Ejercicio de Concienciación trata sobre consumir concientemente.
"DIEZ COSAS QUE PUEDES HACER PARA MARCAR LA DIFERENCIA."
CONSEJOS DEL DALAI LAMA
1. Haz oraciones de aspiración. Hacemos oraciones de aspiración por todos los seres sintientes. Esto debería incluir también a la Tierra, que nos mantiene y nos da vida. Podemos rezar por un mundo más armonioso donde los humanos reconozcan cómo sus acciones han dañado a la Tierra, y por que cambien este comportamiento.
2. Lee, discute y desarrolla un entendimiento de asuntos medioambientales y cómo te afectan, a tí y a tu comunidad.
3. Hazte vegetariano. No solo practicarás compasión por todos los seres sintientes, sino que reducirás los recursos naturales que utilizas. Se necesitan unos 100.000 litros de agua para producir un kilo de carne de ternera, y tan solo 750 litros para producir un litro de trigo.
4. Vive de forma sencilla. Practica tus votos de Vinaya* y vive de forma tan sencilla como te sea posible, sin posesiones innecesarias.
5. Educa a la gente sobre los valores ecológicos. Siempre que sea posible, cuenta historias de tradiciones budistas que ilustren la armonía entre la gente y la naturaleza.
6. No te limites a amontonar basura. Recoge tus desechos y deshazte de ellos adecuadamente.
7. Usa menos papel. Se cortan un montón de árboles para producir papel. Incluso decisiones sencillas, como imprimir por las dos caras de la misma hoja, ya son un gran paso.
8. Usa menos plástico. Usamos bolsas de plástico durante unas pocas horas, a menudo durante apenas unos minutos. Sin embargo, se necesitan más de 500 años para que una bolsa de plástico se biodegrade del todo en el vertedero.
9. Cuando hagas ofrecimientos, hazlos saludables. Compra fruta mejor que dulces, y plantas enteras en lugar de cortar flores.
10. Apaga el interruptor: Si una luz o un aparato eléctrico está encendido y nadie lo está usando, apágalo.
* Votos de Vinaya: Los votos reservados a los monjes.
Buda nos aconseja recitar los “Cinco Recordatorios” cada día:
1. Por mi naturaleza estoy destinado a envejecer. No hay forma de huir del envejecimiento.
2. Por mi naturaleza estoy destinado a caer enfermo. No hay forma de huir de la enfermedad.
3. Por mi naturaleza estoy destinado a morir. No hay forma de huir de la muerte.
4. Todo cuanto yo quiero y las personas a las que amo tienen la naturaleza del cambio. No hay forma de evitar tener que separarme de todo ello.
5. Mis acciones son lo único que realmente me pertenece. No puedo huir de las consecuencias de mis acciones. Ellas son la base que me soporta.
Esto no es fatalismo, es una invitación a vivir con la conciencia plena aquí y ahora en la absoluta felicidad del presente, del desapego al mismo concepto de permanencia. Eso nos levará a la plenitud y al cese del sufrimiento.
“Un ser humano es parte de un todo, al que llamamos ‘universo’, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Se siente a sí mismo, a sus pensamientos y sus sentimientos, como algo separado del resto –una especie de ilusión óptica de su consciencia. Esta falsa ilusión es un tipo de prisión, que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto hacia las pocas personas que están cercanas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ensanchando nuestro círculo de compasión hasta estrechar todas las criaturas vivientes y a la totalidad de la naturaleza en su belleza. Nadie puede lograr esto completamente, pero el intentar tal logro es en sí parte de la liberación, y la base de una seguridad interna.” A. Einstein.
Por lo general nos consideramos como una yo-entidad, identificando al cuerpo y la mente con el “yo” o creyendo que tenemos un “yo” o creyendo que tenemos un “yo” detrás de los mismos, en alguna forma misteriosa. Esto se toma como tan obvio que está mas allá de toda disputa. Y sin embargo, el Budismo sostiene que esta aparente presencia de un “ser” es una ilusión, un espejismo. Cuando observamos con cuidado no encontramos una personalidad, un “yo”, sino solamente cinco agregados, los cuales son insustanciales, sin ser inherente. Tal vez el argumento se aclare con el siguiente ejemplo. Supongamos que caminamos a lo largo de un camino campestre durante la noche; en un momento dado miramos hacia el suelo y repentinamente vemos una víbora; nos asustamos y apuntamos nuestra lámpara de mano hacia ella; miramos nuevamente y descubrimos que es sólo una cuerda...¡No hay tal víbora! De manera que concluímos que no hay una víbora. La cuerda pareció ser una víbora debido a que nuestra visión estaba obscurecida por la noche, debido a que no apuntamos propiamente nuestra luz. Como resultado de ver esa supuesta “víbora” nos llenamos de miedo y preocupación. Cuando encontramos que era sólo una cuerda, la apariencia de una víbora se disolvió; vimos la cuerda y nuestros temores, así mismo, se esfumaron. Nos tornamos felices y contentos, nos sentimos libres de peligro. Podemos comparar la cuerda con la personalidad, el complejo de los cinco agregados, y la víbora con la idea del “yo” o el ego. Debido a nuestra ignorancia no vemos a los cinco agregados tal como son, simplemente como cinco agregados. Los vemos como un “yo”, como un ego substancial, y mientras carezcamos de introspección directa, continuaremos tomando a los cinco agregados como “yo”, evaluando toda nuestra experiencia desde esa perspectiva, desde el punto de vista del apego al ego. Pero cuando desarrollamos sabiduría, podemos aplicar esa sabiduría hacia nuestra personalidad de la misma manera que aplicamos el haz luminoso sobre la cuerda, viendo entonces a la persona como un complejo de los cinco agregados, no como una personalidad, ni conteniendo una alma o entidad substancial y perdurable. En el marco del budismo, los cinco agregados son los procesos en que se clasifica toda la experiencia individual de cada persona. En ellos no existe un sí-mismo (alma o esencia de la persona). En vez de ello el individuo es visto como un complejo cuerpo-mente, el cual existe por un flujo de procesos interdependientes o dharmas (las unidades básicas de un fenómeno, escrito en minúsculas para diferenciarlos del Dharma con mayúscula, las enseñanzas o la ley natural). Estos agregados o agrupación de dharmas se llaman skandha (en idioma sánscrito) y khandha (en pāḷí). Son:
Forma y cuerpo (rūpa): incluye no solo el cuerpo en sí, sino además la propia imagen que la persona se hace de éste. Sentimientos y sensaciones (vedanā): son los datos (o información pura) que se reciben a través de los cinco sentidos y también a través de la mente. Pueden ser agradables, dolorosos o neutros. Percepción y memoria (en sánscrito sangñā, en pāḷi saññā): es el registro que se hace de esos estímulos sensoriales puros que la persona convierte en objetos reconocibles y distinguibles. Los pensamientos e ideas también se consideran objetos. Estados mentales (en sánscrito samskāra, en pāḷi sankhāra): ‘confección, creación, formación, hacer’. Son los ‘impulsos de la voluntad’. Es la construcción de la representación o de la experiencia subjetiva del objeto percibido. Conciencia (en sánscrito vigñāna, en pāḷi viññāna). Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La conciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya que existe un aferramiento a lo percibido como deseable, un rechazo contra lo no-deseable e indiferencia a lo neutro. Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar como esos objetos percibidos aparecerán. Todos los cinco agregados son impermanentes e inestables. Por eso en ninguno de ellos se podrá encontrar la esencia del ser o del yo. El entrenamiento budista busca conseguir que el practicante llegue a darse cuenta de manera constante cómo opera este proceso. Esto constituye un cultivo (bhavana) de la mente del seguidor. La importancia que el budismo da a poder realizar la insustancialidad radica en la consideración que hace de que la satisfacción permanente es sólo alcanzable sin una constante aparición de expectativas o temores para o de este yo diferenciado del mundo.